Un espacio, un ocupante, un ciclo
La base de datos impide que el mismo espacio se adjudique dos veces en el mismo ciclo. No es una comprobación del código: es una restricción única, que es lo que aguanta dos compras simultáneas.
Una subasta continua por cada espacio publicitario, con una regla que la hace distinta: a nadie se le echa de un espacio que ya ha pagado.
La base de datos impide que el mismo espacio se adjudique dos veces en el mismo ciclo. No es una comprobación del código: es una restricción única, que es lo que aguanta dos compras simultáneas.
Una puja registrada no se edita nunca. Si cambias de idea, entra una puja nueva y la anterior queda en el historial. Un importe que se puede reescribir no sirve como prueba de nada.
No hay tarifa fija. Si nadie más puja por un espacio, sale por el precio de salida; si hay cola, sube. Es el mismo mecanismo para todo el mundo.
Los importes se muestran sin impuestos y se guardan en céntimos enteros. El IVA lo calcula y añade Stripe al pagar según tu país y, si eres empresa de la UE con NIF-IVA válido, se aplica la inversión del sujeto pasivo.
El ranking lo deciden los votos. Patrocinar no sube tu ficha ni baja la de nadie, y el espacio pagado va siempre marcado como tal.
Quien patrocina pasa por la misma revisión que el resto, con la misma exigencia de aportar la fuente de cada dato.
En una subasta donde la puja más alta desplaza al ocupante en cualquier momento, quien acaba de pagar puede quedarse fuera al minuto siguiente. Eso no es solo antipático: es una devolución, y una devolución es una reclamación al banco. Un negocio pequeño no sobrevive a una tasa de reclamaciones alta —el proveedor de pagos te cierra la cuenta antes que tus clientes.
Por eso el espacio se adjudica por ciclos y el ciclo se respeta entero. Quien puja más alto entra en el siguiente, no en el que está en marcha. Sale más barato esperar un ciclo que gestionar una reclamación.